Construyendo una Comunidad Significativa

Desarrollar una comunidad sólida de aprendizaje colaborativo requiere trabajo y compromiso diarios.

Todos podemos estar de acuerdo en que “nosotros” es mejor que “yo”, que “no hay un yo en el equipo” y que “juntos todos logran más”. El Santo Grial en la práctica del salón ha sido, durante muchos años, una fuerte comunidad de aprendizaje colaborativo (CLC).

Un CLC es una cultura del salón de clases estructurada con un propósito y mantenida activamente dentro de la cual los maestros y los estudiantes se convierten en miembros de pleno derecho en apoyo de las contribuciones de cada miembro individual. El CLC se planifica con anticipación con miras a la sostenibilidad, y es una pieza clave del trabajo continuo de los estudiantes y maestros.

Cuando la mayoría de las personas piensan en construir una comunidad de aprendizaje, imaginan a los niños haciendo juegos para conocerse, lanzando una pelota en un círculo o saltando aros de hula hoop o saltando cuerdas.

Pero construir comunidad es un proceso, no un evento. Debe diseñarse de la misma manera en que planifica sus lecciones: basándose en evaluaciones, estructurando el trabajo para que los estudiantes puedan tener éxito pero desafiando, y siempre buscando nuevas formas de transmitir el mensaje.

Experiencias Compartidas

El CLC es una cultura de salón de clases. La cultura del aula, al igual que la cultura escolar, es simplemente “la forma en que hacemos las cosas aquí”. Son los rituales, las tradiciones, las expectativas y las experiencias que usted y sus alumnos comparten todos los días.

En el CLC, sin embargo, la cultura se crea intencionalmente para fomentar la inclusión, la interdependencia y la seguridad. No es algo que sucede detrás de escena. No es responsabilidad exclusiva del maestro (al menos, más allá del segundo o tercer día de clases).

Es algo en lo que docentes y alumnos asumen como miembros de pleno derecho, algo que se evalúa y discute con frecuencia y abiertamente. Funciona en apoyo de las contribuciones de cada miembro individual.

Cada CLC incluirá rituales y tradiciones que combinan elementos únicos de cada clase de estudiantes con experiencias de larga data anticipadas por las clases entrantes.

Viajes de clase a un destino específico (p. ej., el quinto grado siempre hace un viaje a Washington, DC, en la primavera, el jardín de infantes siempre va a recoger manzanas), proyectos de nivel de grado (el cuaderno de romanticismo en inglés de grado 11, la competencia de lanzamiento de huevos en ciencias de octavo grado) y los eventos anuales (picnic de primavera, tallado de calabazas en otoño, el carnaval escolar) pueden generar expectativas y experiencias comunes que brindan puntos de referencia para los estudiantes, ritos de iniciación que pueden señalar como evidencia de que son parte de un comunidad y que ocupan un lugar específico dentro de esa comunidad.

Además, cada comunidad de estudiantes deberá crear sus propios rituales y formas de estar juntos. Estas “bromas” pueden unir a la CVX. (Es bueno tener en cuenta que cualquier ritual puede volverse poderosamente destructivo si incluso un solo estudiante se queda fuera de la broma). Estos pueden incluir formas de comenzar y terminar la clase, rutinas para administrar los materiales del aula o señales para pasar de una actividad a la siguiente.

Entonces, ¿cómo es un CLC significativo? Eso depende de la geografía, la edad del estudiante, la materia y quién es el maestro. No hay dos CLC que se parezcan. Sin embargo, tienen elementos en común y se desarrollan de manera predecible y compatible. La confianza es la clave, y la confianza a menudo se desarrolla a través de desafíos o conflictos.

Manejo de Discordia

A medida que los grupos evolucionan, sucede algo que cambia el enfoque del grupo de las formas en que son similares a las formas en que son diferentes. Una pregunta difícil y de sondeo sobre una idea, una violación de las expectativas de comportamiento, un desacuerdo sobre el proceso (una crisis de un tipo u otro) puede preparar el escenario para que el grupo se desintegre o se reúna, para superar el conflicto de manera adecuada y para generar confianza.

Los estudiantes pueden descubrir que el salón es un lugar seguro donde se valoran y se esperan riesgos, donde pueden arriesgarse sin esperar que un compañero de clase los siga con una sierra, o pueden aprender lo contrario. Facilitar ese proceso de una manera que mantenga a los niños seguros pero desafiados es la parte más importante de este trabajo porque la confianza en el grupo y sus miembros individuales es el terreno común para un trabajo poderoso.

4 Pasos para Construir Comunidad a Través de la Confianza

1.Conocimiento/comunicación: las personas adquieren esta habilidad al descubrir hechos específicos sobre otros miembros del grupo. De manera abrumadora, sin embargo, se trata de la voluntad de preguntar, compartir y escuchar, de interactuar con otros miembros del grupo de una manera apropiada y (algo) personal.

Las actividades en esta etapa ofrecen oportunidades de bajo riesgo para compartir información básica, especialmente nombres (siempre me sorprende la frecuencia con la que los estudiantes que se han sentado uno al lado del otro durante años literalmente no saben los nombres de los demás).

2. Cooperación: a medida que los miembros del grupo se familiarizan entre sí, pueden comenzar a participar juntos en trabajos de bajo riesgo. Se puede esperar que sigan las reglas, que hagan las tareas que tienen delante, que compartan recursos, que jueguen bien.

 Un grupo en esta etapa puede revisar el contenido aprendido previamente, así como asumir y practicar roles en el salón. En esta etapa, es importante tener en cuenta que es posible que los estudiantes no estén listos para correr riesgos, ya sea social o académicamente, por lo que introducir nuevos contenidos y/o procesos (particularmente al mismo tiempo) no es una buena idea.

3.Colaboración: El trabajo cobra vida propia y se realiza con entusiasmo y energía. Al observar un grupo colaborativo, uno se da cuenta de que no parece haber funciones o responsabilidades pre asignadas, que las tareas individuales las lleva a cabo el individuo con el tiempo, la capacidad o la proximidad a la necesidad.

Son muchas manos trabajando, quizás en silencio, quizás con mucho parloteo y entusiasmo, para hacer más de lo necesario. Los grupos verdaderamente colaborativos crean obras maestras de todas las variedades. Están comprometidos y orgullosos de su proceso y de sus productos.

4.Maduración y mantenimiento: A medida que el grupo continúa existiendo, este espíritu de colaboración crece exponencialmente. El grupo es propiedad de sus miembros individuales y busca formas de ser útil y hacer un trabajo importante. Prevalece un espíritu de empoderamiento y entusiasmo, incluso ante los desafíos.

Credito – Laura Thomas

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