Cómo Involucrar los Procesos de Memoria de los Estudiantes para Mejorar el Aprendizaje

Estrategias como conectar nueva información con el conocimiento previo de los estudiantes los guían a almacenar lo que están aprendiendo en la memoria a largo plazo.

Todos hemos estado allí. Semanas de lecciones cuidadosamente planeadas, y al final de la unidad, los estudiantes toman el examen y los resultados son decepcionantes. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo es posible que los estudiantes no hayan aprendido el contenido después de toda esa enseñanza? En realidad, es simple: no transfirieron su aprendizaje a la memoria a largo plazo.

Gracias a los avances en neurociencia y psicología cognitiva, ahora sabemos mucho sobre cómo funciona la memoria. Aquí están los conceptos básicos:

  • En Primer lugar, involucramos diferentes tipos de memoria dependiendo de la tarea.
  • En Segundo lugar, poder recuperar información almacenada en la memoria a largo plazo es una parte esencial del aprendizaje.
  • En tercer lugar, el olvido es un proceso natural. Nuestro cerebro clasifica regularmente la información cuando dormimos (y mientras estamos despiertos) para determinar qué es importante guardar y qué no.

Cuando se trata de instrucción, es útil que los maestros comprendan los diferentes tipos de memoria, cuándo y cómo involucrarlos, y cómo instruir a los estudiantes de tal manera que puedan transferir nueva información de su memoria de trabajo a la memoria a largo plazo.

Los Tipos de Memoria Involucrados en el Aprendizaje

El primer tipo de memoria que se activa durante el aprendizaje es nuestra memoria de trabajo o de corto plazo. La memoria de trabajo es un almacenamiento temporal con capacidad limitada. En general, cuanto más joven es el alumno, menor es la capacidad. Los niños que tienen la misma edad pueden tener capacidades de memoria de trabajo muy variadas. Vemos esto cuando les pedimos que presten atención y sigan instrucciones.

En el libro Uncommon Sense Teaching, los escritores describen la memoria de trabajo como un pulpo malabarista: “¡Demasiadas pelotas a la vez, y puf, todo se cae!” Entonces, dependiendo de la complejidad de la dirección o tarea, es importante apoyar a los estudiantes que tienen diferentes capacidades para la memoria de trabajo. Podemos hacer esto repitiendo instrucciones, escribiendo instrucciones y apoyando las tareas con elementos visuales.

El segundo tipo de memoria involucrada durante el aprendizaje es nuestra memoria a largo plazo. Existe en la corteza y, a diferencia de nuestra memoria de trabajo, tiene una capacidad de almacenamiento ilimitada. La memoria a largo plazo se divide en dos categorías principales: explícita e implícita. La memoria explícita utiliza el recuerdo consciente de información, experiencias y conceptos. La memoria implícita es la memoria inconsciente o la realización de actividades sin tener que pensar en ellas, como andar en bicicleta. El truco es poder recuperar la información una vez almacenada.

La investigación sobre la memoria muestra que nuestra memoria de memoria es muy limitada y es fácil olvidar cosas. Cuando se le presenta información aislada o en orden aleatorio, nuestro cerebro tiene dificultades para codificarla en nuestra memoria a largo plazo. Según la curva de olvido de Ebbinghaus, olvidamos mucho de lo que aprendemos con el tiempo. Cuanto más tiempo pasa, más nos olvidamos. Esto sucede con relativa rapidez y se perderá para siempre a menos que revisemos conscientemente la información a lo largo del tiempo. Entonces, solo porque lo enseñó una vez no significa que sus estudiantes lo recordarán.

¿Cómo pueden los educadores mejorar la capacidad de los estudiantes para recordar? Varias estrategias respaldadas por la investigación pueden tener un impacto significativo en la capacidad de un estudiante para recordar nuevos aprendizajes.

Estrategias Respaldadas por la Investigación

 Activar el conocimiento previo: El conocimiento previo es muy importante para el aprendizaje; es posible que ya exista una vía neuronal en el cerebro para que la nueva información se conecte y fortalezca. Necesitamos activar esas conexiones antes de comenzar a enseñar el nuevo contenido o habilidad. Los mapas conceptuales, las redes de palabras, los gráficos KWL, las actividades de pensar / emparejar / compartir y los videos son estrategias que despiertan conocimientos previos y mejoran el proceso de codificación de nueva información.

Tener un sólido conocimiento previo puede mejorar nuestra memoria de trabajo. La investigación sobre el aprendizaje basado en esquemas revela que el nuevo aprendizaje puede integrarse más fácilmente en el neocórtex.

Uso de la práctica de recuperación: si no podemos recordar la información, no la hemos aprendido. Los estudiantes pueden utilizar estrategias de práctica de recuperación útiles, como usar tarjetas de memoria flash, escribir un resumen del aprendizaje del día y reaccionar a la lección indicando tres puntos principales y su importancia. Intente usar boletos de entrada y salida, dando cuestionarios frecuentes y usando programas como Kahoot y Quizlet.

Contextualizar el aprendizaje: hacer que el aprendizaje sea relevante e interactivo. Mezcle las lecciones para que sus alumnos no tengan que escucharle hablar durante más de 10 minutos seguidos. Deben usar su memoria de trabajo, que tiene una capacidad muy limitada, para seguir una conferencia, así que deténgase y pídales que hagan lo siguiente:

  • Gire y hable con un compañero.
  • Haz una demostración.
  • Incorporar el aprendizaje activo o el aprendizaje práctico de forma intermitente.
  • Resumir o hacer un dibujo que abarque los puntos principales del aprendizaje.
  • Utilice estrategias de mapa conceptual o de historias a lo largo de la lección.

Usando práctica intercalada: haz conexiones. Cuando los maestros usan la práctica intercalada, ayudan a los estudiantes a establecer conexiones con diferentes temas mientras aprenden. Por ejemplo, pueden estar aprendiendo sobre un evento histórico en particular, pero luego lo conectas con algo más que estaba sucediendo en el momento en que también se vio afectado.

Este término también describe la práctica mixta, por lo que tal vez sus estudiantes estén revisando las operaciones de suma y resta cuando practiquen nuevas tablas de multiplicar. La investigación muestra que el entrelazado mejora la retención de nueva información y da como resultado una adquisición más rápida de la información.

El aprendizaje depende de nuestra capacidad para almacenar nueva información en nuestra memoria a largo plazo y de nuestra capacidad para recuperar esa información cuando la necesitamos. Comprender y aplicar la investigación fundamental sobre la memoria puede ayudar a los maestros a mejorar el aprendizaje de los estudiantes al mejorar la capacidad de los estudiantes para trasladar el nuevo aprendizaje de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo.

Cuando los estudiantes transfieren información a la memoria a largo plazo, su memoria de trabajo no tiene que trabajar tan duro y pueden lidiar con temas novedosos y complejos de manera más rápida y eficiente. El aprendizaje se vuelve menos complicado y los estudiantes pueden sentirse más inteligentes y confiados. Cuando los estudiantes se sienten así, están más dispuestos a ceñirse a conceptos y problemas difíciles, lo que les permite aprender en profundidad. En última instancia, los profesores pueden ver mejores resultados de aprendizaje en las evaluaciones, lo que les da energía y confianza también.

Credito – Gina DiTullio

1 Comment

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