Cómo Desarrollar Estudiantes Ciudadanos Empáticos

Enseñar a los estudiantes cómo estar en desacuerdo entre sí con respeto es fundamental para desarrollar las habilidades de ciudadanía que necesitarán en la vida.

Todo lo que necesitamos saber para ser buenos humanos está colgado en la pared en la mayoría de las aulas de jardín de infantes:

  • Mantengan sus manos, pies y objetos para ustedes mismos.
  • Limpia después de ti mismo.
  • Compartir es demostrar interés.
  • Usa tus amables palabras.
  • Escucha cuando otros están hablando.
  • Espera tu turno.

En los grados superiores, las reglas a menudo se reducen a “Sé respetuoso”. Aunque a la mayoría de los adultos se les han enseñado estas lecciones, a menudo hacemos un mal trabajo al modelar estos comportamientos más allá del salón de clases.

¿Cómo es ser respetuoso y cómo podemos modelar y enseñar esos comportamientos a las generaciones futuras en cada clase todos los días? Tradicionalmente, enseñar buena ciudadanía ha sido una parte importante del trabajo de un maestro, pero dado que la polarización y el miedo tienen prioridad sobre la educación cívica, a menudo hay pocas oportunidades de enseñar a los estudiantes a respetar las diversas creencias e ideologías.

¿Cómo podemos nosotros, como educadores y forjadores del futuro de nuestra nación, hacer todo eso y mantener nuestros trabajos, certificación y credibilidad? Una respuesta radica en modificar nuestra propia relación con nuestras verdades y capacitar a los estudiantes para que descubran las suyas propias.

Implementar el Aprendizaje Enfocado en el Descubrimiento Dirigido por los Estudiantes

Desafortunadamente, por mucho que a veces nos gustaría evitar el estrés que a veces conlleva tener conversaciones difíciles sobre temas delicados, nuestros estudiantes a menudo vienen a nuestras habitaciones con ideas sobre lo que sucede en el mundo que los rodea.

Además, el salón de clases es el lugar donde es más probable que los estudiantes se encuentren con diversos grupos de personas con ideas diversas. Eso nos brinda una enorme oportunidad para crear comunidades de aprendizaje empáticas y unificadas.

¿Qué sucede si, en lugar de mencionar los eventos actuales, elige sitios de noticias aprobados por los padres y amigables para los estudiantes y permite que los estudiantes discutan los temas que encontraron interesantes?

¿Qué pasaría si permitieras que los estudiantes den sus opiniones usando un bastón parlante?

¿Qué pasaría si les enseñara explícitamente a los estudiantes habilidades de escucha activa y cómo estar en desacuerdo mientras mantienen amistades?

Enseñar a los Estudiantes a Preguntar, Preguntar, Preguntar

¿Qué pasaría si, en lugar de guiar el aprendizaje, hiciera preguntas o incluso hiciera que los estudiantes propongan sus propias preguntas sobre los temas?

Usando afirmaciones de “Me doy cuenta, me pregunto”, puede enseñar a sus alumnos a juzgar menos y cuestionar más. Emitir juicios incluye hacer declaraciones de valor sobre eventos actuales.

Algunos ejemplos incluyen “Eso fue estúpido”, “Son idiotas”, “Cualquiera que piense que eso es simplemente un error de cabeza”.

En su lugar, enseñe a los estudiantes a cuestionar. ¿Qué elecciones se hicieron? ¿Qué pudo haber motivado esas elecciones? ¿Fue el resultado lo que esperaban? ¿Por qué o por qué no?

Cuando los estudiantes buscan comprender las motivaciones detrás de la acción humana, es más probable que simpaticen con los demás. Encontrar puntos en común no solo ayudará a construir una comunidad de aprendizaje más fuerte y unificado, sino que también construirá comunidades más fuertes más allá de las paredes de la escuela.

Controla tus Propias Opiniones como Moderador

Para mirar críticamente todos los aspectos de los problemas, especialmente aquellos que personalmente nos pueden hacer sentir fuertes, es muy importante que no nos pongamos nuestros propios sentimientos políticos bajo la manga.

Eso no es fácil cuando consumimos noticias de medios dentro de nuestra burbuja de filtros que confirman lo que ya creemos. Además, cuando dedicamos tiempo a responder a publicaciones enojadas en las redes sociales, reforzamos los muros que nos dividen.

Aunque lo que hacemos en nuestro tiempo libre no debería ser objeto de críticas, lo que leemos y escuchamos después de que suena el timbre de la escuela refuerza nuestra capacidad de responder a opiniones diversas de manera neutral o nos hace más propensos a reaccionar de una manera que limita nuestra capacidad de debates bastante moderados sobre temas delicados en el salón.

Esa incapacidad para moderar de manera justa también podría poner en peligro las relaciones entre maestros y estudiantes, lo que a su vez afectaría los resultados de los estudiantes.

Blue Cross Blue Shield recomienda limitar el consumo de noticias para reducir nuestros niveles de estrés. El uso de estrategias como limitar nuestro propio tiempo frente a la pantalla y elegir podcasts y programas de televisión animados puede darnos un respiro de las emociones fuertes que absorbemos y, a veces, traemos con nosotros al salón de clases.

Estrategias a Prueba

Además de monitorear nuestros hábitos de consumo de medios, un buen mantra es “Yo podría tener razón, ellos podrían estar equivocados, pero yo podría estar equivocado, ellos podrían tener razón”. Esta afirmación es correcta con más frecuencia de lo que nos gustaría pensar, cuando nos apasionan los problemas.

Darle al “otro lado” el beneficio de la duda y no cerrar la puerta a diferentes perspectivas nos ayudará a guiar a nuestros estudiantes a hacer lo mismo. Reconocer la posibilidad de estar equivocado es otra buena manera de abordar el desacuerdo civil.

Una estrategia adicional es discutir el otro lado de cualquier problema y hacer que sus estudiantes hagan lo mismo. Refutar lo que cree le da la oportunidad de ver soluciones y perspectivas que de otro modo no consideraría. En clase, hacer que los estudiantes investiguen el lado de un argumento en el que no creen desarrolla la alfabetización mediática y la competencia cultural

Finalmente, no les dé a sus alumnos la sensación de que todos los temas candentes pueden barrerse debajo de la alfombra. Es nuestra responsabilidad enseñar a nuestros estudiantes a estar en desacuerdo civilizadamente, y esa lección es imprescindible para una sociedad libre y unida.

Enséñeles a sus alumnos que se puede discutir casi cualquier cosa siempre que las personas estén de acuerdo en estar en desacuerdo con respeto. Luego, recuérdeles que el respeto se parece mucho a lo que pueden ver en un cartel de jardín de infantes.

Credito – Hedreich Nichols.

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