4 Lecciones Cruciales para Los Líderes Escolares que Enfrentan un Año Difícil

Para los administradores que guían a las escuelas a través de terrenos inexplorados, será clave trabajar deliberadamente en dos o tres metas para toda la escuela.

Después de 18 meses tumultuosos y sin precedentes, las escuelas están abriendo nuevamente sus puertas y dando la bienvenida a los estudiantes por otro año lleno de cambios, oportunidades y desafíos. Sería fácil sentirse disperso en este momento y perdido en lo que parece un terreno desconocido.

En mi experiencia como especialista en desarrollo de liderazgo, la mejor manera de equipar a los educadores y estudiantes para el éxito es que los administradores tomen el control, reduzcan intencionalmente esa energía frenética y disminuyan la velocidad.

El camino más productivo a seguir en un terreno desconocido es avanzar deliberadamente hacia metas claras, alineadas y colaborativas. En las escuelas, al igual que en la vida, las metas nos mantienen firmes y centrados. Cuando las personas invierten en objetivos claros, pueden resistir mejor los desafíos porque saben hacia dónde se dirigen.

A medida que los educadores se enfocan en comprender a sus estudiantes y reconstruir las salas de clases educativas y equitativas, los administradores deben enfocarse en habilitar ese trabajo estableciendo metas para toda la escuela que hagan avanzar a todos los estudiantes.

Si bien no existe un modelo único para el establecimiento de metas en toda la escuela, hay algunas lecciones cruciales que puedo compartir con los administradores sobre lo que prepara a las comunidades escolares para el éxito.

4 Consejos de Liderazgo para Este Año

1.Menos es más: La barrera más común para la mejora escolar es la fatiga de la iniciativa. Cuando tiene demasiados objetivos, disminuye su energía para generar impulso hacia un solo resultado. En un momento en el que tanto se siente urgente, es fundamental que los administradores reduzcan el enfoque de su escuela a dos o tres metas escolares concretas que les brinden la mayor influencia para servir a los estudiantes. Las escuelas tendrán muchos objetivos, y cada uno será importante, pero si desea un verdadero impulso, es fundamental priorizar solo aquellos que son más importantes.

Esos objetivos podrían centrarse en reducir el ausentismo crónico, mejorar la alfabetización o aumentar el sentido  de pertenencia y seguridad de los estudiantes. Independientemente de las metas que los administradores seleccionen para su escuela, deben basarse en datos, ser concretas y medibles, y estar orientadas a crear el mayor  impacto en el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes.

2.Proporcione el cómo, no solo el qué: una vez que se establecen los objetivos, los administradores deben ser específicos al proporcionar ejemplos relevantes. Alcanzar metas significativas requiere cambios sustanciales en la práctica y el comportamiento, por lo que los líderes escolares deben mostrar a los educadores no solo hacia dónde se dirigen, sino cómo se verá cuando lleguen allí.

Si una de sus metas es “cultivar ambientes respetuosos y afirmativos en todas las aulas”, dedique tiempo a buscar o crear procesos de planificación, lecciones y tácticas ejemplares que actualizarán esa meta. ¿Qué acciones toman los educadores para crear entornos de aprendizaje que demuestren respeto por todos los alumnos? ¿Qué comportamientos de los estudiantes son observables cuando los niños se sienten vistos y afirmados por sus identidades únicas?

Comparta recursos concretos con el personal, de construyamos en reuniones de equipo para hacerlos relevantes y prácticos, y proporcione entornos de colaboración donde los educadores puedan observarse unos a otros y discutir las mejores prácticas.

3. Ver lo que no se ve: a medida que las escuelas trabajan para lograr estos objetivos, deben hacerlo de una manera que honre a todos los estudiantes, especialmente a los de comunidades históricamente marginadas. Tradicionalmente, buscamos el éxito en conjunto, pero la mejora real se obtiene al no dejar a nadie atrás.

Dar prioridad a la equidad nos obliga a pensar en todos los estudiantes y nos impulsa a ser innovadores, compasivos e ingeniosos de una manera que beneficie a todos.

Desglosar y analizar los datos a nivel escolar para observar diferentes grupos de estudiantes permite a los administradores identificar problemas específicos, comenzar a diagnosticar las causas y luego instruir los cambios apropiados en el comportamiento.

Es más, este tipo de cambios a menudo benefician no solo al grupo objetivo, sino a toda la comunidad estudiantil. Abordar a los alumnos que más tienen dificultades con la alfabetización, por ejemplo, puede llevar a una escuela a introducir textos más diversos y atractivos en todas las aulas y / o descubrir otras barreras para el aprendizaje que, si se solucionan, podrían beneficiar a más estudiantes, o llevar a los administradores a iniciar apoyos específicos que podrían ser aplicado en otras asignaturas en las que diferentes estudiantes se quedan atrás.

Este enfoque, cuando se aplica en toda la escuela, garantiza que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades para prosperar y triunfar.

4.Honre al alumno: A través de todo este trabajo, los administradores deben ser persistentes pero pacientes con todos los alumnos, tanto alumnos como educadores. Cuando enseñamos a los niños, les damos múltiples oportunidades para practicar, les permitimos cometer errores y los apoyamos para que aprendan de cada experiencia. Lamentablemente, a menudo no respetamos el mismo proceso para los adultos.

Si vamos a establecer metas grandes y audaces para nuestras comunidades escolares, también debemos respetar el tiempo que les tomará a los maestros aprender, adaptarse y ver el impacto. Los administradores deben tomarse un tiempo para observar a los educadores en acción, participar en debates de investigación y reflexión y proporcionar comentarios compasivos y concretos.

Sabemos que todos los estudiantes, y también los educadores, están volviendo a ingresar a los edificios escolares este otoño después de haber enfrentado muchos desafíos durante el último año y medio.

A medida que establecen metas y se esfuerzan por recuperarse, los líderes escolares deben tener cuidado de no enmarcar esos desafíos como déficits, sino más bien como activos.

Los administradores pueden embarcarse en el establecimiento de objetivos sin miedo para aprovechar las fortalezas de sus comunidades, analizar todo lo que han aprendido y ganado durante este tiempo y aprovechar eso para crear entornos de aprendizaje más sólidos y productivos para todos los estudiantes.

Credito – Maria Akinyele

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *